jueves, agosto 07, 2014

El fuego

Cuenta la leyenda que quien juega con fuego, al parecer al final, se quema. Pero también es cierto que prender una cerilla es un remedio muy eficaz contra el olor a mierda. Que contrariedad, algo que puede hacer daño y que también sirve para algo positivo y aliviador. Cosas como estas suceden a cada rato en la cotidianidad del transcurso de la vida. ¿ Qué se debe hacer?, no olvidemos que para prender un fósforo es necesario una cierta destreza. Recuerdo aquel día que prendía una y otra vez los fósforos de una caja de esas de cocina, eran de madera y de muy mala calidad o bien estaban pasados, ninguno prendía a la primera. Para no dejar rastro, yo metía los fallidos en la caja, mi estado de ánimo era cada vez mas ofuscado y nervioso, al ver que no se cumplía mi objetivo, el caso es que tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe, y cuando por fin conseguí prender uno, en acto involuntario lo introduje encendido en la caja de cartón llena, llevada por la sinergia o cinemática de mis movimientos repetitivos, produciendo una combustión casi espontánea en mis manos ocupadas, la postura que tenia en ese momento, tampoco me acompañó, y el susto aun permanece en mi recuerdo. El olor se disipó, sin duda, pero pude constatar al mismo tiempo que efectivamente, quien juega con fuego, tiene todas las papeletas para quemarse.
Con esta reflexión, llego al pensamiento de que si el río suena, agua lleva, es decir, siempre hay que tener precaución con estas contrariedades que nos rodean, pues ni todo es tan malo ni tampoco tan bueno. Mi recomendación es ojo avizor.

4 comentarios:

  1. Anónimo3:58 p. m.

    a ver si soy capaz de ponerme en contacto contigo desde aquí

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  2. Anónimo3:59 p. m.

    Que la anónima te escribe desde Lozo...

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  3. Anónimo4:01 p. m.

    que te digo, que es una sugerencia muy interesante, estaré muy ojo avizor, por si las que vuelan...

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