sábado, junio 07, 2014

AMOR VERDADERO

Cuando era niña le preguntaba a mi madre a todas horas por todo lo que se me pasaba por la cabeza.
Un día le pregunté si yo era una hija deseada y ella me respondío que si y además añadió que todos mis hermanos también lo eran. Tu padre y yo nos amamos, me dijo, y todos vosotros habéis venido a la vida por eso, por el amor que tu padre y yo nos tenemos concluyó, mirandome muy seria y atenta.
Me sentí tan a gusto con aquella respuesta, aun no se el motivo que me llevó a preguntar por aquello, supongo que la enfermedad de mi hermano pequeño me hacia dudar de muchas cosas al ver lo duro que era criarle sin tristeza.
Hoy no puedo desprenderme de los recuerdos de mi niñez, cuando mi mundo estaba en el abrazo de mi madre, en sus manos al peinarme las trenzas, en su dedos al abotonarme el babi, en sus ojos preciosos y chispeantes que se reían cuando nos mirábamos muy juntas.
Hoy me siento orgullosa de ella, por su esencia tan pura, por su valentía, por su entereza y la pido como se pide a un santo que me ayude día a día para no verla marchar sin tristeza.
Se que la llevo dentro y eso me consuela, ella me enseñó el amor verdadero, me lo imprimió tan adentro en mi ser, que lo siento en mi presencia, me acompaña cada día iluminando mi existencia, es una luz brillante que me guía con destreza y me alienta en el camino de mi vida.
Gracias madre, por haberme dado la vida con amor, pues es mi más preciada herencia.
Te dije que no me olvidaras y se te olvidó olvidarme, nuestros corazones lo saben.