viernes, febrero 28, 2014

Carnaval te quiero.

Un rato de descanso era lo que buscaba, sentada en el sofá con su perro acurrucado en el costado izquierdo, miró el reloj, cerró los ojos recostando su dolorida cabeza hacia atrás y se puso a ello.

El viento fuera soplaba con furia, moviendo entre otras, las pesadas persianas del gran ventanal que tenía a su espalda, convirtiendo el descanso en un viaje imaginario a bordo de un viejo barco de vela. Eran tales los ruidos que emitía el fenómeno meteorológico, que incluso le pareció ver que en lo alto del palo mayor se erguía la bandera pirata más grande y más negra que jamás había visto en su vida.

Era de tal calibre el viaje en el que se vio embarcada sin haberlo elegido, que se levantó del sofá deprisa, dejando al perro sin apoyo hecho un ovillo de pelo, con el morro entre las patas; se atusó el pañuelo que llevaba en la cabeza, silbó al loro para que volara a su hombro, envainó la espada y ni corta ni perezosa se fue a trabajar otra vez al mismo sitio de siempre, pero hoy sabía que para sus compañeros sería una tarde distinta y singular.




lunes, febrero 24, 2014

Nunca es tarde

Aquel día llegó tarde a la oficina, como era habitual desde los albores de su vida laboral, al principio se pensaba que era por su juventud, una persona con ese carácter fantasioso y distraído, era casi normal que llegara tarde a todos los sitios, pero el tiempo pasó y lo de ser impuntual se incorporó a su vida como el hoyuelo que asomaba en su cara cada vez que sonreía y sus distracciones le jugaron más de una escena incómoda y tal vez algo ridícula.
La última fue aquel día, en el que llegó como siempre, tarde a la oficina. Había una reunión taciturna y todos esperaban sentados al rededor de la mesa que había en la sala de juntas. Apareció presurosa, como no, simulando haber corrido, aunque todos sabían, que vivía a tres minutos y además usaba el coche, se quitó el abrigo deprisa y la sorpresa fue descomunal, cuando todos observaron que en el hombro se había traído un paño bien sucio de cocina.
Lo cogió de una punta y lo tiró al aire en un acto prácticamente reflejo, yendo a parar al perchero ante la mirada atónita de todos sus compañeros.
Carraspeó y así, dio por concluido el evento, dando permiso a su jefe para que comenzara la reunión.

sábado, febrero 22, 2014

La puerta verde

Estuve observando desde afuera la pequeña puerta de entrada a la tienda. Era de madera, pintada de verde y lucía decapada por los años trascurridos de entradas y salidas; sin duda le vendría muy bien una o dos manos de lija y una nueva capa de pintura, del mismo color, no lo cambiaría, ese verde agua resaltaba en la fachada de ladrillo visto,  invitando a traspasarla aunque solo fuera para ver que se cocía adentro.

Después de haber llegado hasta allí y después de haber disimulado por la acera, que si simulando una llamada con el teléfono, que si miré a ver qué hora era, así a lo tonto,  para que “se creyeran” que estaba esperando a alguien, luego me toqué la oreja, cogí el lóbulo con la punta de los dedos índice y pulgar y tiré hacia abajo, sin ningún fin en concreto, pero ese gesto, no me digáis cómo,  me llevó a cruzar la calle en dirección a la puerta y empujarla para entrar, estaba entornada.

Al abrir escuché un tintineo sobre mi cabeza, procedente de un colgador,  de esos con pequeños objetos colgantes,  que emiten un agradable sonido avisador , de que alguien ha traspasado el umbral, avancé en mi curiosidad y una vez dentro, me fascinó lo que vieron mis ojos.

De las paredes, colgaba el tiempo, el tiempo en oferta. Dos horas de risa por una hora con diez de sueño, rezaba un cartel, había horas de compañía anunciadas con letras fosforescentes,  horas de la verdad pintadas en rojo,  horas de soledad y retales de tiempo perdido que se regalaban, al parecer, con cada hora de esfuerzo demostrado.

Aquella vieja bruja tenía razón cuando me dijo:  ­­_lo que allí encontrarás,  es la clave de la vida y es algo que no puede solucionar el dinero, pues sin ello no existimos. 

Este descubrimiento me dejó asombrada, nunca había reparado en la importancia del tiempo, sin el no hay nada.



sábado, febrero 15, 2014

Mejor te lo cuento

Con la inestimable ayuda de Nacho Casado en la narración, música y efectos, te cuento un cuento:

Pincha en el link y se abrirá soundcloud, pulsa play para escuchar el tenebroso
audio cuento:


miércoles, febrero 05, 2014

A falta de pan...obligado te veas.

No sabíamos a qué venía ese júbilo, ese baile de San Vito, tal vez nervios o lo más probable; que se hubiera tenido que limpiar en el retrete con un pañuelo de calidad superior, suave y resistente pero sin saber que era mentolado, hace días que se agotó el papel higiénico, y no se intuían las ganas de comprar ni un rollo. El frescor acaparó su cuerpo y aquel día de invierno respiró profundamente por todos los orificios de su cuerpo.